El hombre Libra

Yo equilibro, es su verbo y don natural. No transigir con aquello que le desagrada con aquello que le desagrada es lo destacado de su personalidad.

A primera vista pueden resultar o bien simpáticos u odiosos, de todas maneras en la mayoría de los casos caen bien.

Se trata del hombre más enigmático y cautivante del zodiaco, él siempre está en busca de lo exquisito y aquello que pueda paladear.

Se trata de un nativo que busca con ansias crear, basándose en su rica imaginación o lo que espera ver por producto de su imaginación.

Creer y dejarse arrastrar demasiado por lo exterior de un libriano es un gran error, ya que él tiene la habilidad de mostrarse como quiere que los demás lo vean.

Todo lo delata a través de sus ojos, de sus gestos. Es un constante quemador de energías.

Se lo considera el estratega del zodiaco, un lobo con disfraz de cordero.

No se trata de un hombre para dar pasos en falso, no se moverá sin antes observar que existe un suelo parejo.

Cuando el libriano expresa su amor manifiesta su sentir, aunque eso no afirme que no le interesen otras mujeres. La exuberancia física del otro sexo le interesa poco, lo que busca tampoco es sencillez, por esto es que la forma de retenerlo es ocupándole su pensamiento para que no le resten deseos de observar otros panoramas.

Salirse con la suya es su norte aunque para lograrlo necesita alguien a su lado que lo impulse.

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